El lente

Son palabras que atienden a lo interno y que siguen su propio ritmo. A veces pueden fabular, ficcionar y otras confesarse.
Porque no solo tenemos una mirada, esta es la del espíritu y los afectos. Dédiée à "la Môme Piaf”, Édith Giovanna Gassion, La vie en rose, une chanson sublime.
"Les Ennuis, Des Chagrins S'effacent Heureux, Heureux"

domingo, 3 de abril de 2011

estímulos

Hay una atmósfera cómplice,

De la sensibilidad otra

Del silencio expectante

Que activa las hondas ondas.

Son pequeñas descargas eléctricas,

Indetenibles,

Y terriblemente auténticas.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Impulsos

Es un juego de uno tras otro.
Se activan, resuenan, los impulsos.
Su eco penetra cada espacio,
latente,
vacío
Cada surco de sensibilidad.

El paso de las teclas,
activa el viento,
que levanta cada pequeño intersticio
habitado por lo oculto.

Aquella melodía N°__ de Chopin,
que suena al fondo.

Y ya no puedo sino esperar.
Debajo de la superficie.

A que su paso se marche con el tiempo.
Que vuelva al mundo,
del que me he ido con el viento, la brisa,
un tono,
el piano,
una voz.

¿Cómo es que uno muta a la naturaleza endeble de la hoja más liviana?
Esa existencia queda alterada.
Entonces no se es sino lo otro, mutado,
arrasado por el otro.

jueves, 24 de marzo de 2011

Venas

Todo pasa lento, con un sabor a extrañeza.
Sangre que llega y circula por tus venas.
Venas que se cierran tras su tránsito,
que producen un sabor amargo a recuerdo;
a salsa;
a eso que dijimos.

martes, 15 de marzo de 2011

Halago a los ojos

Los ojos son tremendamente cómplices del padecimiento y de lo fruitivo.
Se alimentan de la luz y se hidratan de lo orgánico.
Ellos no saben de la razón sino de lo genuino.
Son seres pasivos e inquietantes.
Luego indiscretos, se delatan y respiran los afectos y los impulsos.
Los ojos juzgan lo que desconocen y evaden lo que más desean.
Los ojos no se besan, ellos se muerden o se castigan con descarada indiferencia.
Y con el tiempo nos vamos llenando de sus miradas, atrevimientos, tristezas, escapes, secretos, que finalmente nos acompañan.
Pero a veces dan ganas de cerrar los ojos, descansar en la oscuridad de la falta de conciencia o del exceso de sensatez.
Solo ellos saben aquello que siente el alma.

sábado, 5 de febrero de 2011

Un sábado que despierta

Llanto amargo que padece de la noche,
de los tejidos aún en carne
y de la piel ventilada a la explanada.